Hola a todos y a todas!!! ^_^
Pues hoy inauguro mi primer blog con un trozo de una historia que estoy escribiendo ^-^
Espero que os guste a todos!!! ^^
La historia de Claire
Esta historia comienza Francia (en el lugar donde se sitúa la actual ciudad de París), el 10 de Diciembre de 1.427.
Los días eran fríos y la nieve cubría toda la ciudad. Todo el mundo se ponía sus abrigos y chaquetas para salir a la calle. En esta época no había guerras, pero nadie sabía si pronto entraríamos en alguna guerra contra otro país.
Francia era increíblemente grande y preciosa. Me encantaba pasear por sus calles llenas de nieve, aunque la verdad es que no solía salir mucho a la calle.
Yo tenía 17 años y tenía una vida de lo más normal y aburrida, lo reconozco, aunque teniendo mucho dinero mis padres me podían comprar todo lo que yo quisiera y más. Mi vida era de lo más normal excepto por una cosa: desde hace algún tiempo tenía poderes. Tenía poderes de telequinesia, o lo que es lo mismo, podía mover objetos con la mente. Nunca se lo dije a nadie, pues tenía miedo de que mis padres se enterasen y no quería que lo supiese nadie, ni siquiera ellos.
Mi padre Jacques, era el rey de Francia, y mi madre Rose, era la reina. Tenía un hermano pequeño, Alexandre, de 14 años. También teníamos un gato de color pardo, que se llamaba Nono. Me gustaban mucho los caballos, pero mis padres no me regalaban uno. “Tal vez más adelante”, me decía siempre mi padre. Esperaba que más adelante me regalaran uno.
Todos queríamos mucho a Nono, sobre todo yo, que era le que más la cuidaba. Además tenía otro poder especial, pues podía hablar con Nono y él también conmigo.
Alexandre y yo no nos llevábamos muy bien, como la mayoría de los hermanos, aunque, en el fondo nos queríamos mucho.
Todos nos queríamos, aunque a veces teníamos enfados y peleas, que luego se arreglaban.
Vivíamos en un castillo muy grande, en el centro del país, y mi padre contrató a muchos sirvientes y sirvientas para que se encargasen de la limpieza y el orden del castillo.
Mi padre, que era muy serio y algo egoísta, no les solía dar mucho de comer a los sirvientes, pero yo les veía tan delgados, que cuando no me veía mi padre, yo les daba lo que me dejaba en mi plato cuando terminaba de comer.
Era una chica muy humilde y amable, según decía mi madre, aunque mi padre también me decía siempre que llegaría a ser una buena mujer en la vida.
También era ambiciosa y presumido, tanto que siempre pedía a mis padres que me compraran vestidos preciosos y joyas con diamantes, aunque mis padres no me dejaban llevar demasiadas joyas, ya que decían que era todavía muy joven para llevar muchas puestas .
Pero mi carácter ambicioso y exigente cambió de repente.
Todo comenzó un día cualquiera. Yo me levanté a la misma hora que siempre.
Me puse uno de los vestidos más sencillos que tenía, de color azul y blanco y de tirantes.
Una de mis sirvientas me hizo un recogido precioso con una especie de diadema de trenzas.
Desayuné y me fui a jugar un poco con Nono a uno de los pasillos del castillo. Yo le lanzaba una pelota parecida a un ovillo de lana, y él iba corriendo hacia la pelota, para cogerla y llevarla hasta donde yo estaba.
Un rato más tarde nos reunimos todos, a mediodía, en la gran mesa del salón para comer.
Los sirvientes llenaron la mesa de comida riquísima. Mientras comíamos los cuatro, yo me dirigí a mi padre.
--Padre, ¿puedo ir después de comer al bosque? --le pregunté pidiéndole permiso para salir.
--Sí, hija, puedes salir al bosque. Pero recuerda: no llegues muy tarde a casa, ni te adentres mucho en el bosque, no queremos que te pierdas y no sepas volver al castillo. --me respondió, mirándome serio.
--Tranquilo padre, no me pasará nada, y no vendré tarde. --le respondí mientras me terminaba de comer el pastel que había de postre.
--Y abrígate bien para salir, no vaya a ser que te resfríes y tengas que estar una semana entera en cama. --me aconsejó mi madre.
--Tranquila madre, me llevaré un abrigo. --la respondí yo levantándome de la mesa y limpiándome la boca con una servilleta.
Me despedí de mis padres, dándole dos besos a cada uno, y me despedí de mi hermano Alejandro con un simple “adiós”, ya que no me apetecía darle a él también dos besos.
--¿A mí no me das besos, hermanita? --me preguntó Alexandre con voz burlona.
--No gracias, ¿no te basta con el adiós?
Él no me dijo nada, pero yo le miré con una pequeña sonrisa, y después le saqué la lengua. Él hizo lo mismo, pero le ignoré.
Cuando salí del castillo, recordé las palabras de mi madre: “Y abrígate bien para salir”, ya que hacía mucho frío, por lo que me puse rápidamente mi abrigo y me encaminé hacia el bosque.
El bosque estaba justo al lado del castillo y estaba lleno de altos árboles llenos de hojas, recubiertas de una blanca y luminosa nieve.
Era bastante grande y, por lo que no solía adentrarme mucho en él, por si me perdía. Pero esta vez algo me hizo adentrarme más al bosque que otras veces.
Iba caminando cuando vi una ardilla correteando y saltando ágilmente de roca en roca. Yo la seguí, y ahora reconozco que no tendría que haberlo hecho. Me fui adentrando más y más en el gran bosque, mientras perseguía a la pequeña ardillita con la intención de cogerla y jugar con ella.
De repente perdí de vista al pequeño animal. Miré a todos lados, y me di cuenta de que me había perdido. Intenté andar en dirección contraria a cuando había llegado hasta allí, retrocediendo un poco, pero no encontraba una salida. No sabía si seguir caminando sin rumbo o quedarme allí hasta que alguien me encontrara, pero como el bosque estaba desierto y nadie estaría por allí, decidí seguir caminando hacia ningún sitio en concreto. Estaba anocheciendo y hacía más frío que antes, por lo que me abrigué aún más.
De repente oí a lo lejos el aullido de un lobo. Yo me di la vuelta bruscamente, asustada por aquel aullido. Miré a todos lados, pensando que el lobo me había visto. Empecé a andar de nuevo, pero esta vez más rápidamente, nerviosa.
El lobo empezó a seguirme. Yo me puse más nerviosa todavía. Me di la vuelta, y descubrí que no era perseguida por un lobo, sino por cuatro lobos más. Muerta de miedo, empecé a correr mientras gritaba con todas mis fuerzas.
De vez en cuando miraba para atrás, pero solo veía a cinco grandes y feroces lobos que corrían y corrían detrás de mí para alcanzarme y devorarme.
Yo seguía corriendo cuando me resbalé con la nieve caí al suelo, manchándome y rompiéndome el traje, y despeinándome el precioso peinado que me había hecho la sirvienta con tanto cariño y esmero.
Ya en el suelo, miré hacia el frente y vi cómo los lobos se acercaban a mí corriendo y dispuestos a abalanzarse sobre mí sin piedad. Yo, presa del pánico y de la desesperación, grité casi más fuerte que antes, con la esperanza de que alguna persona que estuviese cerca se acercara a ayudarme, pero nadie aparecía. Puse los brazos delante de mi cuerpo, en señal de defensa y vi algo que me asombró.
Mañana seguiré poniendo otro trozo.
Espero que les haya gustado!!! ^^
Muchos besos para todos!!! ^^
Gracias por pasaros!! ^-^
~.SaKuRa HaRuNo.~
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1 comentario:
Alaaah O: está muy bien ^^.
A ver si lo sigues...que me quedé con la intriga de los lobos XD.
Y a ver si te pasas por el mio..
www.sweethullabaloo.blogspot.com
:D byee
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